El dolor en la planta del pie, también conocido como fascitis plantar, es la hinchazón de la fascia plantar que es un tejido grueso que recorre la planta del pie y une el hueso del talón con los dedos. Es una de las causas comunes de dolor en el talón o en la planta del pie que se manifiesta con un dolor agudo por las mañanas, debido a la rigidez que se presenta durante la noche. Una vez desarrollada, afecta significativamente el desempeño laboral de la persona que lo padece. Debido a su ubicación y síntomas, esta condición dificulta la ejecución de tareas diarias. No está vinculada a una actividad física específica, sino que puede presentarse en cualquier movimiento que implique fases de apoyo e impulso con el pie [1].
Esta afección se confunde con frecuencia con un crecimiento de hueso en el talón, conocido como espolón calcáneo visible en radiografías, sin embargo, no es la causa del problema, sino una consecuencia de la fascitis plantar. A diferencia de la creencia común, el espolón no es una estructura rígida que perfora el pie, sino un depósito de calcio que se forma dentro de la fascia plantar. El dolor no proviene del espolón en sí, sino de la inflamación de la fascia; su presencia solo indica que ha habido una tensión excesiva y prolongada en la zona donde la fascia se une al hueso del talón. Su impacto en salud pública radica en la limitación de la marcha, en incapacidad para la realización de tareas cotidianas y en la reducción de la calidad de vida al generar dolor crónico [1,2].
La afección a la fascia plantar dependerá de varios factores que pueden aumentar el riesgo, como:
La fascitis plantar ocurre cuando el talón sufre demasiado estrés, especialmente al correr en superficies duras. Este impacto constante genera pequeñas lesiones llamadas microtraumatismos, que inflaman la zona y causan dolor.
Al revisar el pie, es común encontrar:
Para diagnosticar la fascitis plantar no son necesarias pruebas especiales. Los médicos y/o podólogos pueden identificarla mediante la exploración física del paciente y la evaluación de sus síntomas, sin embargo, para la confirmación del diagnóstico la ecografía puede ser útil [3].
La mayoría de las personas con fascitis plantar logran recuperarse en cuestión de meses mediante un tratamiento convencional. Entre estas opciones están las siguientes:
Para aliviar la incomodidad causada por la fascitis plantar, se pueden utilizar fármacos de venta libre como el ibuprofeno y el naproxeno sódico. Estos medicamentos ayudan a reducir tanto el dolor como la inflamación, proporcionando alivio temporal a los síntomas.
Además del uso de medicamentos, la fisioterapia y ciertos dispositivos diseñados específicamente para tratar esta afección pueden ser de gran ayuda. Algunas opciones terapéuticas incluyen:
a) Fisioterapia
Un especialista en rehabilitación le mostrará al paciente una serie de ejercicios diseñados para estirar la fascia plantar, lo que contribuirá a mejorar la flexibilidad y reducir la tensión en la zona afectada. Además, fortalecerán los músculos de las piernas, lo que puede ayudar a mejorar el soporte del pie y reducir el riesgo de futuras lesiones. Un ejemplo de estos ejercicios es realizar un masaje suave con movimientos pequeños y circulares en la zona con molestia para ayudar a disminuir la inflamación y relajar los músculos. Se pueden hacer todos los días durante 5 a 10 minutos hasta que los síntomas mejoren.
Otra opción para los ejercicios es usar una pelota de golf o una pelota pequeña de goma dura. Se colocará la pelota en la planta del pie y rodará por todo el arco, sin presionar demasiado, prestando especial atención al centro del talón.
b) Vendaje neuromuscular
En algunos casos, el vendaje neuromuscular suele ayudar a aliviar rápidamente los síntomas de esta condición, como el dolor y la falta de fuerza muscular. Se podrá brindar un mayor soporte a la planta del pie, reduciendo así la carga y el impacto que recibe la fascia plantar al caminar o realizar actividades diarias.
c) Férulas nocturnas
Estos dispositivos mantienen la fascia plantar en una posición estirada mientras la persona duerme, lo que puede favorecer su recuperación y disminuir la rigidez matutina que suele experimentarse al dar los primeros pasos después del descanso.
d) Órtesis (plantillas ortopédicas)
Estas pueden ser prefabricadas o diseñadas a medida según la estructura del pie del paciente. Al proporcionar un mejor soporte, las órtesis pueden contribuir con el alivio en la tensión sobre la fascia plantar y mejorar la mecánica del pie al caminar.
e) Bota para caminar, bastones o muletas
En casos donde la inflamación es severa y el dolor impide la movilidad normal, el especialista podría sugerir el uso temporal de una bota para caminar, bastones o muletas. Estas herramientas permiten descargar el peso del pie afectado, brindando tiempo para que la fascia plantar se recupere sin estar sometida a esfuerzos excesivos.
f) Crioterapia
Si se experimenta dolor severo, el hielo es una alternativa. Se puede usar bolsas de gel frío o incluso una bolsa con hielo envuelta en un paño. Se recomienda masajear la zona afectada durante 10 a 20 minutos (pero no más de 30 minutos) con repeticiones de 3 a 4 veces al día para reducir la inflamación. Posteriormente, se recomienda realizar un masaje profundo con movimientos circulares pequeños sobre la zona afectada ayuda a reducir la inflamación y aliviar los calambres. Pueden realizarse todos los días durante 5 a 10 minutos hasta que los síntomas desaparezcan [4,5].
Si los tratamientos convencionales no funcionan, es necesaria cirugía para liberar la fascia. Sin embargo, la mayoría de las personas no la requieren, pues los tratamientos convencionales funcionan en casi el 90% de los casos. Además, el médico también puede recomendar otros procedimientos más avanzados para aliviar los síntomas y tratar el problema. Algunas opciones incluyen:
Descuidar la fascitis plantar puede causar dolor constante en el talón y dificultar la realización de las actividades diarias. Además, es posible que se comience a caminar de manera diferente para evitar el dolor, lo que puede causar problemas en otras partes del cuerpo como la rodilla, la cadera o la espalda. Los tratamientos conservadores deben ser la primera opción para tratar la fascitis plantar debido a que se ha comprobado 90% de éxito en la recuperación. Sin embargo, la clave para la recuperación de la fascitis plantar se encuentra en ofrecer un enfoque integral y personalizado, combinando diferentes técnicas para asegurar una recuperación completa. La fascitis plantar puede desencadenar dolor constante en el talón, lo que dificulta la realización de las actividades diarias.
Es fundamental que los tratamientos conservadores sean la primera opción para tratar la fascitis plantar, solo de esta manera se puede asegurar una rehabilitación efectiva y duradera.