¿Te preocupa mantener un peso saludable o que tu índice de masa corporal esté dentro del rango "normal"?
En este artículo descubrirás que el peso corporal por sí solo no es suficiente para evaluar tu salud. Conocer tu composición corporal, es decir, la proporción de grasa y músculo en tu cuerpo, es clave. Además, aprenderás por qué es tan importante mantener una buena cantidad de masa muscular para prevenir el riesgo de desarrollar otros problemas.
La obesidad se define como la acumulación excesiva de grasa en varias partes del cuerpo u órganos, es una condición que puede presentarse a cualquier edad y suele estar asociada con hábitos alimentarios poco saludables, baja actividad física, niveles elevados de estrés, así como con factores genéticos, hormonales y ambientales. Aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el corazón y el funcionamiento del cuerpo, como la diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, ciertos tipos de cáncer, lo que reduce la calidad de vida [1,3]. Sin embargo, actualmente existe controversia sobre qué significa tener un 'peso saludable'.
En medicina y salud pública se utilizan el índice de masa corporal (IMC) como herramienta para medir la obesidad como parte de una evaluación integral de la salud. Se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la estatura en metros. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el IMC clasifica a las personas en normopeso (peso normal), sobrepeso y obesidad. Si deseas conocer tu IMC, puedes acudir con tu profesional de la salud o calcularlo en sitios webs como el del IMSS (https://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/calculaimc). El IMC es una herramienta sencilla y económica. En salud pública, es útil para identificar tendencias poblacionales. Sin embargo, se ha debatido durante décadas si es adecuado para identificar la obesidad a nivel individual [3]. Una de sus principales limitaciones es que no distingue entre la cantidad de músculo y grasa, ni su distribución en el cuerpo [2].
Imagina dos personas con el mismo peso y estatura. A simple vista podrían parecer igual de saludables. Sin embargo, si analizamos su composición corporal, una podría tener más músculo y menos grasa, mientras que la otra podría tener poca masa muscular y alta acumulación de grasa. Esta última podría presentar obesidad sarcopénica, aun cuando su IMC está dentro del rango "normal".
La sarcopenia es la pérdida de masa muscular y fuerza, un proceso asociado con el envejecimiento, pero que también puede desarrollarse desde la infancia en personas con estilos de vida sedentarios. Cuando esta pérdida de músculo ocurre junto con un aumento de grasa corporal, se presenta la obesidad sarcopénica. Esta combinación no siempre es evidente a simple vista (figura 1), pero está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades metabólicas que la obesidad por sí sola [4].
Figura 1. Características de la obesidad sarcopénica.
Más allá del movimiento, el músculo es un órgano que trabaja activamente para regular diversas funciones del cuerpo. Por ejemplo, el músculo regula los niveles de glucosa (azúcar) en sangre, almacenándola y utilizándola como fuente energía. Cuando perdemos masa muscular, esta capacidad disminuye, y si además hay un exceso de grasa, especialmente en el abdomen, se genera una respuesta interna que interfiere con la forma en la que se procesa la glucosa dentro del cuerpo. Por ello, la combinación de baja masa muscular y alta masa grasa aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas [2,4].
La obesidad sarcopénica no solo se puede prevenir, sino que también se puede mejorar con cambios en el estilo de vida. El equilibrio entre masa muscular y grasa es clave para la salud, y se puede lograr priorizando hábitos saludables [4]:
La obesidad sarcopénica suele pasar desapercibida, pero tiene un impacto importante en el funcionamiento eficiente del cuerpo y la calidad de vida. Sin embargo, es posible prevenirla y mejorarla haciendo ejercicio de fuerza, teniendo una alimentación rica en proteínas y evitando el sedentarismo. Más allá del peso, mantener una buena masa muscular y un equilibrio en la grasa corporal es clave para una vida saludable y activa.