La rabia es una zoonosis viral causada por el Rabies virus que infecta el sistema nervioso central y, sin intervención, resulta mortal. El 6 de julio de 1885 Louis Pasteur y colegas administraron por primera vez una vacuna experimental a Joseph Meister, un niño mordido catorce veces por un perro rabioso.
Hasta el siglo XIX el diagnóstico de la rabia equivalía a una sentencia de muerte. El método de inmunización de Pasteur, que había estado en desarrollo desde 1880, la "atenuación viral" utilizando los agentes infecciosos virales hasta lograr la inmunización en animales, lo llevó a plantear la inmunización en humanos —respaldado por los médicos Alfred Vulpian y Jacques-Joseph Grancher—. Pasteur y sus colegas aplicaron su método de "virus atenuados" a Joseph Meister. El tratamiento fue un rotundo éxito, lo que significó la primera vida humana salvada por la vacuna antirrábica.
Debido al éxito del método de inmunización contra la rabia, en 1888 se fundó el Instituto Pasteur, donde se perfeccionaron vacunas contra tétanos, difteria y polio. Su método de virus atenuados y la idea de entrenar al sistema inmune cimentaron los fundamentos de la inmunología y legitimó la colaboración entre laboratorio y clínica que hoy caracteriza la medicina traslacional, un legado directo del esquema y método ideados por Pasteur.
Anualmente, la rabia causa unas 60 mil muertes al año en más de 150 países, y se administran alrededor de 70 millones de dosis de la vacuna antirrábica a más de 20 millones de personas. En 2019 la OMS declaró a México primer país libre de rabia humana transmitida por perros, gracias a campañas masivas de sensibilización y vacunación canina. Cada dosis aplicada desde julio 1885 honra el legado de Pasteur y demuestra que la ciencia, guiada por la voluntad de proteger, es nuestra vacuna más poderosa.