Durante la pandemia de COVID-19, la salud mental de los adolescentes en México se vio gravemente afectada. El confinamiento incrementó síntomas de ansiedad y depresión, estrechamente ligados a ideación suicida, que alcanzó al 14.4% de los jóvenes. Las adolescentes se consideraron especialmente vulnerables, en parte debido a factores como la violencia de género y la tendencia a interiorizar las emociones. Sin embargo, la resiliencia y las habilidades sociales amortiguaron el impacto de la adversidad, reduciendo así el riesgo. Es necesario un enfoque integral con programas escolares y estrategias psicoeducativas que fortalezcan el apoyo socioemocional y reconozcan las diferencias de género.
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