El mindfulness, práctica derivada de la meditación budista, ha cobrado relevancia en la medicina y psicología contemporánea. La evidencia científica respalda su efectividad en la reducción de estrés, ansiedad y depresión recurrente, así como en la regulación emocional y la atención plena. No obstante, los estudios actuales muestran limitaciones metodológicas y resultados inconsistentes en áreas como dolor crónico, cáncer y productividad laboral. Este artículo revisa beneficios comprobados, mitos comunes y las fronteras del conocimiento, promoviendo un enfoque crítico y basado en evidencia.
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