El amor, lejos de ser solo un sentimiento romántico, es un fenómeno profundamente influido por la bioquímica. Diversas moléculas como la dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina regulan las fases de atracción, enamoramiento, apego y ruptura, modulando emociones y comportamientos humanos. Desde la euforia inicial hasta el apego estable, estas reacciones químicas explican tanto la pasión como la serenidad del vínculo amoroso. Sin embargo, factores culturales, personales y sociales también influyen, mostrando que el amor es una interacción compleja entre bioquímica y experiencia.
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