Nuestras decisiones alimentarias diarias impactan la salud personal y ambiental. La sostenibilidad alimentaria busca el cuidado del medio ambiente, la justicia social y la economía mediante la dieta. Reducir los alimentos ultraprocesados y de origen animal y aumentar el consumo de frutas y verduras disminuye la producción de gases de efecto invernadero y el riesgo de enfermedades crónicas. Priorizar las dietas basadas en plantas y los alimentos locales, de temporada y tradicionales, como los de la milpa, promueve la salud y la economía, y reduce nuestra huella ambiental. Cada comida es un acto de responsabilidad hacia un futuro más sostenible.
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