Los implantes dentales son una opción funcional y estética para reponer dientes perdidos, pero no están libres de riesgos. Las complicaciones pueden relacionarse con tres áreas: la salud de los tejidos periimplantarios, la salud general del paciente y la prótesis que se coloca. El éxito del tratamiento depende de la evaluación del paciente, sus hábitos, la higiene oral y la calidad del hueso. Existen diversos factores como enfermedades no controladas o mala planificación que aumentan el riesgo de fracaso. Controles periódicos y la colaboración del paciente son claves para evitar problemas.
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