Vivimos en un entorno que ha cambiado de forma acelerada en pocas generaciones debido a la industrialización y la globalización, transformando la forma en que comemos, nos movemos y vivimos. Estos cambios han dado origen al concepto del desajuste evolutivo, que describe lo que ocurre cuando el ambiente en el que habitamos cambia más rápido de lo que nuestra capacidad biológica puede adaptarse. Esta perspectiva se ha vinculado con el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles. Comprender este fenómeno permite analizar la salud desde un enfoque más amplio y menos individualista.
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