
La actividad física y el ejercicio, más allá del aspecto físico, benefician la salud. Caminar, bailar, brincar, son actividades físicas; planificarlas y realizarlas continuamente constituye ejercicio. También se incluye en esta categoría participar en juegos infantiles y tareas domésticas. Estudios confirman que el ejercicio moderado a vigoroso mejora el peso, la composición corporal y el metabolismo, previniendo la obesidad, la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Además, reduce el riesgo de ciertos cánceres y mejora la calidad de vida en pacientes afectados. Integrar la actividad física y el ejercicio en la rutina diaria es crucial para aprovechar sus beneficios.
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